La fábrica de sueños - 11 de Junio de 2006

“TODOS HEMOS CRECIDO CON LA LEYENDA DEL RATONCITO PÉREZ”

Sonriente y relajada. A Ana María Orozco los ojos le brillan con más fuerza cuando evoca la experiencia del rodaje de El ratón Pérez, película en la que comparte cartel con Fabián Mazzei, Delfina Varni y ¡un dibujo 3D! “Eso fue lo que más me llamó la atención. Me encantó la idea de poder hacer algo así para la familia, para los niños”, cuenta la actriz colombiana ahora radicada en la Argentina (sí, sí… La famosa ‘Betty, la fea’, que de fea no tiene nada). “Es divertida, muy tierna, tiene humor, aventura, acción, de todo. Y recalca los valores de la familia, transmite un mensaje muy lindo”, apunta. De hecho, ese fue uno de los elementos decisivos a la hora de animarse a volver al ruedo tras el nacimiento de su primera hija. “Tenía algunas dudas porque todavía era muy chiquita y no quería dejarla. Pero me pareció que también podía ser un lindo regalo para ella”, confiesa Orozco. Y agrega: “A pesar de que me habían contado cómo iba a ser la película, el resultado final me dejó sorprendida. Yo sabía que iba a ser algo bonito, que me iba a dar la posibilidad de interactuar con la fantasía. Fue muy interesante participar de la primera superproducción 3D de Latinoamérica. En la mayoría de los países hemos crecido con la leyenda del ratoncito Pérez y me parece que es de las más fuertes para los niños, que en ese momento están atravesando por una etapa complicada”. Sobre la experiencia de trabajar con personajes ‘inexistentes’, Orozco dice: “Como actor, uno recurre mucho a la imaginación, así que tuvimos que hacer todavía más fuerza en eso para lograr que cada escena resultara creíble, que es lo importante. Lo más difícil era lograr que de pronto todos miráramos para el mismo punto”.

Empezaron tímidamente y ahora van por más. Los dibujos animados argentinos tienen sello propio y siguen sumando adeptos. Hablamos con los creadores de El ratón Pérez y Patoruzito 2, las dos nuevas promesas de la industria cinematográfica nacional.

Dónde se fabrican las ilusiones? ¿Será que los creadores de sueños se esconden en el centro de alguna nube bien redonda y mullida? ¿O habrá algún duende desconocido que trabaja afanosamente desde las profundidades del mar? Un poquito más cerca, digamos que acá nomás, existen dos lugares que nada tienen para envidiarles a las más prestigiosas fábricas de fantasías. Allí, cientos de personas dedican sus energías a generar ilusiones con el único objetivo de entretener a generaciones de bajitos. Son dibujantes, coloristas, animadores, montanistas, iluminadores, escenógrafos, guionistas y directores que ajustan los últimos detalles de las dos nuevas películas animadas que se estrenarán durante las vacaciones de invierno: El ratón Pérez y Patoruzito 2 – La gran aventura. El éxito de taquilla de sus predecesoras (Manuelita y Patoruzito, por nombrar algunas) es un factor determinante a la hora de analizar el crecimiento de este género que, hasta no hace mucho tiempo, parecía ser exclusivo de los gigantes de Hollywood. ¿Estamos en vías de convertirnos en un país productor de dibujos animados? ¡Bienvenidos al mundo de las fantasías!

Pasen y vean
Tableros, lápices, gomas, sacapuntas, luces… El enorme salón del primer piso de la productora Patagonik parece ser un espacio diseñado para soñadores. Un poco más arriba, un grupo de especialistas en animación 3D ajusta los últimos detalles de El ratón Pérez, la película en la que actores de carne y hueso comparten cartel con simpáticos ratoncitos tridimensionales. Mientras recorremos las instalaciones, Juan Pablo Buscarini –rosarino, 46 años, Master of Arts in Image Synthesis and Computer Animation de la Universidad de Middlesex, Londres; y director de la película– nos explica cómo se hace animación en la Argentina. “En el caso de El ratón Pérez hay que destacar que se trata de una producción muy sui generis, porque combina vivo y animación”, explica. En total, fueron 11 semanas de rodaje, 8 con actores y 3 con las maquetas en las que luego insertarían los ratones animados. “Terminamos de filmar el 5 de julio y llevó un año más de trabajo. Fueron muchos pasos. Primero hacer el storyboard (NdeR: una especie de historieta de la película) para que el equipo técnico supiera qué íbamos a hacer. Después hicimos el casting de voces para los personajes animados. Elegimos trabajar con actores y no con doblajistas porque era importante que mantuvieran el mismo registro en aquellas escenas en las que convivían ratones y personajes reales”. De los 1.600 planos que tiene la película, 800 tienen ratones animados y otros 300, efectos digitales como cualquier película de acción. Y para los amantes de los números, va un dato extra: cada plano de cine insume 24 fotogramas por segundo. Saquen sus cuentas…

De pura cepa
En las oficinas de la productora Indiecito se respira un clima bastante similar. Según explica José Luis Massa, director de Patoruzito 2 – La gran aventura (y de su antecesora, Patoruzito 1) se trata de una compañía de animación creada específicamente para cuidar las licencias sobre el universo creado por el recordado Dante Quinterno. “En esta segunda película buscamos mejorar la animación, la historia, tratamos de ser más precisos en el tratamiento de los personajes –adelanta Massa–. Quisimos ser más fieles a la historia de Patoruzito y entretener con la película como lo hizo la historieta en las viejas generaciones”. Y agrega: “Tomamos como tema los sueños y los deseos. Además, Patoruzito va a vivir su primera historia de amor”. Desde el aspecto visual, el desafío pasó por traer a Patoruzito a ‘la gran ciudad’. “Queríamos contar un desfile patrio porque yo me acordaba de que, cuando era chico, era muy importante ver el desfile por televisión o ir a Plaza de Mayo. Era toda una ceremonia: mi mamá me llevaba al balcón y colgábamos juntos la bandera argentina. Me parecía que todo eso es parte de los símbolos de Patoruzito y era interesante contarlo en esta película. Por eso viene a Buenos Aires a presenciar el desfile patrio del 9 de julio”, recuerda el director.

El valor humano
Más allá de las cuestiones técnicas, ambos directores coinciden en destacar el aporte de las casi 200 personas que, en ambos casos, trabajaron para darles vida a estos maravillosos personajes. “Existe un gran equipo detrás de la tecnología”, destaca Massa. Por su parte, Buscarini apunta: “Si la película tiene gracia o ternura es porque en la parte clave de lo que tiene que ver con la animación contamos con artistas”.

Estas características se reflejan, por un lado, en la taquilla. Recordemos que tanto Patoruzito como Manuelita fueron las películas argentinas que más público convocaron durante los últimos años (incluso más que Nueve reinas y El hijo de la novia). Y, de cara al futuro, mientras que en Indiecito están pensando en idear nuevas aventuras para Patoruzito, en Patagonik trabajan de lleno en una nueva producción que contará la historia de Noé. Aquí también influye el hecho de que, en todos los casos, se trata de largometrajes protagonizados por personajes ya instalados en el imaginario colectivo. “Es que si no tenés un posicionamiento previo de la televisión, o no contás con un presupuesto descomunal propio de los estrenos de Hollywood, es muy difícil. Por eso recurrimos a personajes que ya están insertados en la memoria popular”, sostiene Buscarini. Y por el otro lado, en la aceptación que están teniendo a nivel internacional las películas animadas argentinas. “En febrero presentamos El ratón… en un festival de cine en Berlín y fue vendida a 11 países, entre ellos Rusia, Polonia, ex Yugoslavia, Sudáfrica, Tailandia, Portugal…”, enumera Andrés Schaer, responsable del área de lanzamientos de Patagonik. Y Patoruzito 2 se va a presentar simultáneamente en la Argentina, Brasil y México.
“Una cosa va de la mano de la otra –analiza Buscarini–. Estamos llegando a esos mercados porque hay un concepto de película internacional, que de cualquier manera no le quita lo local. En esta última época la tecnología se ha democratizado bastante, el software con el que hicimos esta película es el mismo que se usa en Hollywood, y es bueno porque estamos entrando en una etapa en la que la diferencia pasa por el recurso humano. Una especie de meseta de lo tecnológico en la que vamos a volver a la valoración de las historias”. Habrá que esperar y ver qué dicen los espectadores, en definitiva, los protagonistas más importantes de esta fantasía.

Un tehuelche en la ciudad
Título: Patoruzito 2 – La gran aventura
Director: José Luis Massa
Estreno: 29 de junio
Voces del doblaje: Julián Weich
(El fantasma Benito) y Norma Aleandro (Jiuma), entre otros.
Producción: RedLojo-Indiecito, Telefé y Cartoon Network.
Distribución: Warner de Argentina.

El dueño de los dientes de leche
Título: El ratón Pérez
Dirección: Juan Pablo Buscarini (foto)
Estreno: 6 de julio en el interior del país y 13 de julio en Capital Federal
Actores: Ana María Orozco, Fabián Mazzei, Delfina Varni, Nicolás Torcanowsky.
Voces del doblaje: Alejandro Awada y Rolly Serrano.
Producción: Patagonik Film Group (Argentina), Filmax Animation-Castelao Productions (España).
Distribución: Buena Vista (Disney).

Fuente: Revista Nueva de Argentina

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