Enero 20 de 2004

La actriz Ana María Orozco y el músico Martín Quaglia esperan su primer hijo para mayo

La protagonista de Yo soy Betty, la fea, conoció al argentino en Nueva York, donde se enamoraron.

Era verano en Nueva York. Ana María y su hermana Verónica viajaron en julio del año pasado a la Gran Manzana con el propósito de descansar algunos días y otros estudiar. Sobre todo Ana, que deseaba hacer un curso de arte dramático en inglés.

La recordada actriz acababa de finalizar la temporada de presentaciones de la obra Muelle oeste, del grupo Mapa Teatro, dirigida por Rolf Abderhalden.

Redescubrir el mundo de las tablas le había ayudado a superar los difíciles momentos tras la arrolladora fama de Yo soy Betty, la fea. No quería saber nada de la televisión, prefería retomar la privacidad que le había robado su conocido personaje.

 

Después de terminar los 340 capítulos de Yo soy Betty la fea, viajó a la India, tomó cursos de cerámica, de pintura, de arte, y de actuación.

 

Uno de esos plácidos días, en el anonimato neoyorquino, conoció al músico argentino Martín Quaglia, virtuoso guitarrista, jazzista, arreglista y compositor que, como curiosa coincidencia, también interpretaba música colombiana. La atracción fue inmediata y creció en el transcurso de las semanas que la joven permaneció en Nueva York.

Su relación de tres años con el fotógrafo Pedro Franco ya no iba bien y, con la honestidad que la caracteriza, Ana María había preferido ser sincera: decidió distanciarse de él. Una vez más, la meditación, el yoga y otras técnicas orientales jugaron a favor de su paz interior.

Estas fueron también sus aliadas, en 1999, durante el proceso de divorcio del actor Julián Arango (Hugo Lombardi en Yo soy Betty), con quien mantuvo dos años de noviazgo y diez meses de matrimonio.

Serán tres

A comienzos de septiembre regresó al país para iniciar la filmación de El Colombian Dream, cinta de Felipe Aljure cuyas primeras escenas se rodaron en Girardot. Por este trabajo –su debut en el cine–, que aún no se ha podido concluir por problemas de presupuesto, ella, como el resto del elenco, cobró una suma simbólica.

Pero el amor la empujaba y, tan pronto pudo, volvió a Nueva York. Además de compartir con Martín, tomó el curso de drama, hizo talleres de actuación y asistió a varias sesiones de teatro leído en las que participaban figuras como Dustin Hoffman y Al Pacino.

El romance con Martín siguió consolidándose, al punto que hace tres meses recibieron la grata nueva de que serían padres. La noticia se filtró en diciembre pasado en algunos medios internacionales.

“Sí, es cierto y estoy dichosa –le confirmó la actriz a Aló–. ¿Quién no quiere ser mamá? Tener mi hijo es algo muy hermoso. No me interesa ocultarlo pero tampoco hablar a los cuatro vientos de mi vida privada, que para mí es sagrada. Además, me encuentro alejada de la farándula, en estos momentos no estoy haciendo nada en televisión, así que profesionalmente no tengo cosas nuevas para contar”.

Martín y ella todavía especulan con nombres en dos sexos, confiesan que igualmente felices los hará que sea niña o niño. Tampoco saben si nacerá en Colombia, “estamos acabando de llegar –dice Ana María– de pronto nos quedamos, de pronto Martín encuentra trabajo aquí, o de pronto nos volvemos a ir”.
Vinieron en diciembre y se pusieron a buscar apartamento.

También se reunieron con la familia de Ana María. Con su mamá, Carmenza Rugel y su padrastro, que llegaron desde Rusia; con su hermana Juliana y su hijo de ocho años, que viven en Francia, y, por supuesto, con Verónica y Luis Fernando Orozco, su papá, que según dicen es uno de los más plenos con el próximo nacimiento. El restaurante San Isidro, de Monserrate, fue el lugar escogido para la reunión.

Desde el primer momento el músico se sintió cautivado por Colombia, por sus gentes, sus paisajes y su gastronomía. Unos pocos días en Villa de Leyva y varios paseos por el barrio La Candelaria de Bogotá terminaron por convencerlo de que en este país podría vivir a gusto.

De él afirman que es simpático, talentoso, creativo, sensible y tan romántico como ella. Ahora ambos están dedicados a la decoración de su nuevo apartamento, en el que, obvio, ocupa lugar especial la habitación infantil.

Quizá tres años después de haberse despojado de Betty, ya Ana María esté lista para protagonizar de nuevo su propio sueño colombiano.

Fuente: Revista Aló de Colombia Regresar a Reportajes

Reportaje original en la revista Aló on Line  : http://eltiempo.terra.com.co/REVISTAS/alo/2004-01-23/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-1486282.html