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Felipe Aljure presentó su segunda película, Colombia Dream, en la Feria
de las Flores - 2 de Agosto de 2006
El segundo piso del
Múltiplex Oviedo se llenó de gente en cuestión de segundos. Eran
privilegiados porque serían los primeros en ver esta nueva película de
Aljure.
Aljure es considerado uno de los pocos directores y libretistas de culto
del país y muchos consideraron su primer filme como una radiografía de
humor negro de la realidad colombiana. Tardó 13 años en realizar su
segunda película y, por eso, el público asistente con invitación previa
esperaba con ansias la proyección de Colombian Dream.
La realización de la película costo 3000 millones de pesos y tres años y
medio dio tardó su producción. Sin embargo, la idea se maduró siete años
atrás, en un guión con el sello único y personal de Aljure. La película
se retrasó por cuestiones económicas y porque "fue realizada en 12
etapas, 16 semanas de rodaje, algo jamás visto en el cine colombiano",
explica Catalina Samper, productora.
Samper recuerda que la grabación con los actores se dio en dos periodos:
el primero, entre junio y septiembre del 2003 y el otro, entre junio y
julio del 2004.
Para destacar, la realización es de las producciones colombianas
pioneras en los efectos especiales hechos por computador, desde la
propia industria colombiana de este género.
Cuenta con actores de experiencia como Ana María Orozco, conocida por su
interpretación de Betty La Fea; Tatiana Rentería recordada por su
trabajo en varias telenovelas y con actores jóvenes y talentosos como
los hermanos Mateo y Santiago Rudas, Manuela Beltrán, Héctor García y
Julián Díaz.
Es un filme luminoso, tropical, donde abunda el amarillo y se juega,
desde una perspectiva fotográfica, con los colores de la bandera
nacional. Es el retrato de una sociedad colombiana que sueña con
adquirir plata fácil, sin importar los medios utilizados para
conseguirla. En ella, Enrique Arango y su hermano gemelo, muchachos de
clase alta, deciden trabajar con unos narcotraficantes en el negocio de
las pepas.
Sin duda alguna es una de las películas más atípicas de la historia del
cine nacional y seguramente sentará precedentes, a la hora de hacer cine
en el país.
La película se proyectaría el pasado jueves a las 8:00 p.m., pero Aljure
estaba volando de Bogotá a Medellín y se esperaba su presencia en esta
primera presentación de Colombian Dream al público.
Después de la espera, a las 9:15 p.m., la gente pudo ingresar y pocos
minutos después hizo irrupción un director ya entrado en años, de pinta
fresca y descomplicada.
"Alguna cuestión cósmica interfirió para que ustedes sean los primeros
en ver la película", aseguró Aljure en medio de un atril cercano a la
pantalla de proyección. De repente, la luz se extinguió, un breve
momento de oscuridad lleno la sala y la película se reprodujo en un dvd
acomodado de manera provisional. Para mediados de septiembre se espera
su exhibición comercial y la premier oficial de se hará, lo más
probable, en Bogotá, en el Centro Andino.
Al observar Colombian Dream se puede disfrutar de una producción
arriesgada, donde se combina los primeros planos, cámaras subjetivas y
efectos especiales. Es difícil trabajar con esos elementos en el cine,
pero el largometraje tiene fluidez narrativa y mantiene la atención de
los espectadores.
Al final de la proyección se escuchó un aplauso fraterno de un público
conectado con una historia poco convencional, pero que convence en
cuanto a técnica, fotografía y narración."Mi película no respeta los
ejes narrativos, brinca de un lado a otro y ese siempre fue el mandato a
lo largo de la producción", aseguró el realizador.
Aljure tenía afán porque debía llegar a Cartagena, como colaborador de
la versión cinematográfica de El amor en los tiempos del cólera de
García Márquez, de la mano del director inglés Mike Newell.
El reloj daba las 12:16 p.m., y de retorno al Hall, se ofreció un cóctel
a los invitados.
Juan Manuel Zuluaga
Especial para EL TIEMPO.COM
Fuente: Periódico
El Tiempo de Colombia
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