EL SORPRESIVO CASAMIENTO DE BETTY, LA FEA - 7 de Diciembre de 2005

Ana María Orozco pasó por el registro civil para unirse con el padre de su hija Lucrecia.

Se había visto a Ana María varias veces en la oficina de divorcios del Registro Civil, y enseguida se habló de crisis con su novio. En realidad, la actriz iba para presentar los papeles de divorcio de su anterior marido, Julián Arango, y así volver a casarse.

La actriz colombiana de Betty, la fea se casó con el músico argentino Martín Quaglia (33) el lunes en el Registro Civil de Coronel Díaz y Berutti.

En la última semana mucho se dijo de un supuesto divorcio entre ambos, lo cual sorprendió y hasta provocó alguna sonrisa en la actriz colombiana: “…Se empezó a hablar de mi divorcio de Martín, lo cual es improbable por varias causas, pero la principal sin dudas es porque nunca nos habíamos casado—, dijo con ironía. Luego prosiguió: "Se ve que alguien me vio hacer trámites en la oficina de divorcios del Registro Civil y echó a correr la versión. Es cierto que yo estuve varias veces en esa oficina, pero no para divorciarme de Martín, sino para presentar los papeles del divorcio de mi anterior marido, Julián Arango y así tener el cansino allanado para mi nuevo matrimonio…”

El mediodía del lunes Ana María cumplió su sueño de unirse con Martín Quaglia. Orozco y Quaglia salieron junto a la hija de ambos, Lucrecia, de 1 año y asedio, de su departamento de Palermo, y fueron caminando hasta el Registro Civil donde, a las 13:45, ya eran marido y mujer. "Martín y yo estamos muy contentos. Los dos somos felices y tenemos planes de seguir siéndolo mucho tiempo más, así que decidimos rubricar todo el amor que nos tenemos con el matrimonio", sentenció la polifacética actriz, cuyo último trabajo fue en la película El Ratón Pérez, que se filmó en Buenos Aires, y cuyo estreno está previsto para mediados del año próximo. En la ceremonia, a lo que concurrieron no más de quince personas, estuvieron presentes los familiares de Martín, en su mayoría marplatenses, y sólo una amiga de Ana María, quien vino especialmente desde Bogotá. Pero no por eso faltó emoción, pues las caricias que ambos se prodigaron en todo momento, la ternura que despertó Lucrecia y la alegría de todos hicieron que fuera un día especial.

Ana María Orozco y Martín Quaglia se conocieron a mediados de 2003 en Nueva York. La actriz había viajado hasta allí para tomar un curso de arte dramático. Una noche Ana María fue en compañía de su hermana, Verónica, a tomar unos tragos a un bar del East Village en el que Martín, un reconocido guitarrista de jazz ofrecía un show. El flechazo fue inmediato.

Después de estar juntos un par de meses, Orozco regresó a Colombia a filmar Colombian dream, donde se enteró de que estaba embarazada. Enseguida volvió a buscar a Martín, quien resignó la vida que había planificado en Nueva York -donde vivía desde 1997- para instalarse en Colombia. Luego de dar a luz a Lucrecia en el seno de su hogar en Bogotá, Orozco, su pareja y su hija vinieron a la Argentina, donde se encuentran desde mediados del año pasado. "Queríamos que nuestra hija hablara nuestra misma lengua y poder criarla en una ciudad que no fuera hostil. Creo que me gustaría armar mi familia en la Argentina, pero por ahora no lo puedo afirmar", dijo en su momento, cuando recién se había mudado al departamento cercano al Jardín Botánico. El tiempo parece haber solidificado aquella expectativa, y hoy Ana María dedica todo su tiempo a la crianza de Lucrecia: "Estoy dedicada a ser madre en un ciento por ciento. Para mí esto es muy importante. Poder criar a mi hija yo misma es sentir que estoy haciendo algo por alguien. Es lo mejor que me ha pasado en la vida", admitió con felicidad.

Después de la gran exposición mediática que vivió en carne propia cuando protagonizó Betty, la fea, Orozco decidió dar un rotundo cambio de timón a su vida. Con anterioridad, Ana María no sólo había sido noticia por su popularidad como actriz, sino que también había protagonizado varias noticias pertinentes a sus problemas sentimentales. La relación de Orozco con Julián Arango, su primer marido, estuvo signada por las telenovelas: se conocieron cuando compartían la grabación de Tiempos difíciles, se casaron al año siguiente mientras trabajaban en la producción de Perro amor, y se separaron en el transcurso de Betty, la fea. La convivencia, sentimental y laboral, entró en una debacle y el matrimonio se deshizo diez meses después de haberse consumado. Al poco tiempo, la colombiana comenzó a salir con el fotógrafo Pedro Franco, con quien se la vinculó por cuatro años. Pero la relación también llegó a su fin. Ahora, en su camino se cruzó Martín y todo hace pensar que el destino de ambos quedó sellado para siempre.

Martín Morini
Fotos: Ariel Ramírez

Fuente: Revista Pronto de Argentina

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