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El
cine lo hace real - 4 de Julio de 2006
Por
Celina Alberto l
El cine
se lo debía. Casi dos siglos de tradición oral lo mantuvieron vivo como
una de las leyendas mágicas favoritas de los chicos y su llegada a la
pantalla era sólo cuestión de tiempo. Y de imaginación claro. Juan Pablo
Buscarini (Dibu, Patoruzito, Cóndor Crux) recibió el primer boceto de
guión de Enrique Cortés en julio de 2003 y un año más tarde llegaron a
la historia definitiva, en la que apostaron un esfuerzo de producción
que invirtió el trabajo de más de 200 personas, dos años de trabajo y un
millón 400 mil dólares para dar a luz el primer filme con animaciones en
3D del cine latinoamericano.
Por primera vez con público, El ratón Pérez se preestrenó ayer en
Córdoba, en Nuevocentro Hoyts, y el jueves llegará a la cartelera de
cines, una semana antes que en Buenos Aires. Buscarini, rosarino, 44
años, a cargo de la selección y desarrollo de proyectos en la productora
Patagonik, acompañó el preestreno junto a Ana María Orozco y su director
de animación, Pedro Blumenbaum, y habló de su nuevo filme con el
entusiasmo de un chico. “Llegué al proyecto de una manera casi mágica.
Cortés me acercó un guión que estaba desarrollando y yo justo tenía unos
bocetos que estaba haciendo del ratón”.
La sociedad fue instantánea y la decisión de apostar a un producto de
calidad competitiva a nivel internacional involucró la coproducción con
las españolas Filmfax Animation y Castelao Productions, con las que
desarrollaron algunos aspectos de la animación de los personajes,
previamente diseñados en Patagonik.
El resultado no sólo cumplió con los objetivos de sus creadores sino que
sedujo, desde mucho antes de su estreno comercial, a distribuidoras de
todo el mundo. Entre febrero y mayo pasados, El ratón Pérez consiguió
pantalla en Francia, Alemania, Italia, Portugal, Rusia, República Checa,
Hungría y Eslovaquia, Turquía, Tailandia, Medio Oriente, Polonia, Corea,
China, India, Singapur, Rumania, Sudáfrica y Países Bálticos. Y todo
eso, con una historia apenas conocida fuera de Iberoamérica.
“Me llamaba la atención que acá tuvieran tanto éxito películas como El
Grinch, The Cat in the Hat, o tradiciones como Halloween o el mismo Papá
Noel. Por eso quería rescatar al Ratón Pérez y necesitaba que el
personaje fuera mágico pero muy realista, que fuera parte del mundo
real”, cuenta el director. Un universo con atmósfera retro rodea a Pérez
en su aventura. Subido a un barco en el puerto de Buenos Aires, su
centro de operaciones incluye un ejército de roedores que colaboran con
su misión de rescatar dientes a cambio de monedas y cada una de los
elementos con los que interactúa pertenecen al mundo real. Autitos de
juguete, uniforme de fajina y botines Sacachispas, un secador de pelo de
los ‘70 para preparar los dientes de leche antes de meterlos en la
máquina que los convertirá en perlas. “Estaba la tentación de hacer
virtual también el mundo de Pérez, pero yo quería que todo fuera real”,
dice Buscarini. Por eso su mundo tiene cierta nostalgia. “Pérez usa las
cosas que la gente tira y a los chicos los seduce la posibilidad de que,
de alguna manera, la magia es posible. La fantasía propuesta resiste
todas las leyes de la física”, agrega el director.
De 1.600 planos que tiene el filme, 1200 tienen post producción y en
algunos participan hasta 100 ratoncitos animados. Blumenbaum apunta que
la principal dificultad era la interacción de los personajes con el
mundo real y los actores humanos. Ocho semanas de rodaje contra 14 meses
de post producción marcan el cuidado puesto en la fusión.
Comedia familiar, con guiños para padres y un par de canciones que
marcan puntos de inflexión en la trama (No puedo parar, de los
Auténticos Decadentes en la Rockola de los Ratones Perdidos, y Carnaval
toda la vida, de los Fabulosos Cadillacs al final), el Ratón Pérez es
además el proyecto que sedujo a la colombiana Ana María Orozco
para el regreso a la pantalla, luego del éxito de Betty, la fea. “Me
gustó que sea la historia del ratoncito Pérez. Es muy tierna y todos
hemos crecido con esa tradición. No tenía razones para no estar y me
encantó la idea de hacerla película”.
¿Se viene la segunda parte? “Sería apresurado”, dice Buscarini. “Le
tengo mucha confianza a la película, pero hay que ver qué pasa con el
público. Por ahora estamos con El arca (también en 3D, con una historia
irreverente de la historia de Noé). Hay que entender de que si se puede
crear un producto así, lo más noble es seguir creciendo”.
Fuente: Periódico La voz el Interior de Córdoba, Argentina
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