“No soy ni quiero ser estrella”- 23 de Julio de 2006

Por Celina Alberto

Hace cinco años, hacerse la fea le valió una popularidad internacional que jamás había soñado y tampoco quería. Ana María Orozco (33 recién cumplidos) fue la figura de la temporada 2001/2002 de la televisión colombiana y el éxito de Betty la fea la convirtió en el nuevo fetiche de la pantalla chica. Ella devuelve el título con igual desinterés y agradecimiento, y aclara que la maternidad (tiene una hija de dos años con el argentino Martín Quaglia) sigue siendo por ahora su única prioridad. La carrera sin embargo sigue avanzando. Convocada para interpretar a Susan en la versión colombiana de Amas de casa desesperadas, Orozco es además por estos días cabeza de elenco de la segunda comedia más vista de las vacaciones invernales: El ratón Pérez, de Juan Pablo Buscarini, donde comparte cartel con Fabián Mazzei y Delfina Varni, la nena que protagoniza la aventura del personaje animado.

“Me entusiasmó mucho que fuera la historia del ratoncito Pérez”, dice sobre las razones que la llevaron a aceptar la vuelta, después de varios años lejos del candelero. “De chica crecí, como casi todos en Latinoamérica, con la leyenda del ratón de los dientes y me gustó porque nunca se había hecho una película. Me pareció lindísimo, era un proyecto en el que no había por qué no estar”.

En la película, Orozco es Pilar, mamá de Lucía, la nena que pierde un diente y desata la aventura.

“Las telenovelas son demasiado exigentes”, dice Ana María Orozco, que prefiere quedarse en casa.
–¿Cómo fue trabajar con un dibujo?
–Fue muy divertido. En realidad había muy pocas escenas donde me tocaba interactuar con él, pero fue muy divertido imaginarlo. Todo estaba hecho en miniatura, había un set para las animaciones tan bien hecho y era tan real que sorprendía. El trabajo artístico de la película es increíble, desde la escenografía hasta el trabajo digital.

–¿Qué te decidió a volver a la actuación?
–Fue una oportunidad que se dio. En realidad no fue nada planeado ni calculado. Lo recibí como una sorpresa linda de la vida.

–¿Habías decidido alejarte de forma deliberada o fue lo natural después de un éxito como “Betty la fea”?
–Decidí alejarme sobre todo de las telenovelas, porque es un trajín en cuanto a horarios muy fuerte y ahora no puedo. Mi realidad ahora es mi casa.

–¿Te gustaría volver al género o es etapa superada?
–Creo que estas cosas uno nunca las sabe, sino hasta el momento en que siente que está lista. Obviamente no digo un no radical porque uno no sabe las vueltas que da la vida, o en qué momento estás cuando llega la oferta. Pero por supuesto que cuando recién terminé la novela estaba cansadísima. Ahora no lo haría por tiempo. Las telenovelas son demasiado exigentes en cuanto horario y es como que le entregás toda tu vida.

–¿Te ofrecieron otras cosas en este tiempo?
–Han habido un par de cosas, pero quiero ir retomando de a poco, a medida que mi hija vaya soltándose de a poco. Por algunos años los niños son muy dependientes de su mamá y estoy entregada al 100 por ciento. Así que a medida que la maternidad me vaya dando espacio iré retomando lentamente mi carrera. No quiero hacer mi trabajo a medias sino que quiero entregar todo.

–¿Qué tipo de proyectos te atraen?
–Más que todo me parece interesante el género de unitarios o series en televisión. El cine me encanta y me gustaría hacer proyectos con buenas historias, con personajes que estén muy vivos que les pase algo. Eso depende de lo que llegue y del momento. Estoy abierta a lo que vaya viniendo y a cómo me sienta, si puedo aportar algo al proyecto.

Después de Betty

–¿Te costó despegarte de la popularidad después de ser Betty?
–Una cosa es ser reconocido y otra que las circunstancias te quieran convertir en una estrella, como en una cosa que yo para nada soy, ni quiero, ni me atrajo nunca. Eso es algo que llegó. Yo vengo actuando de niña, vengo de familia de actores y siempre hubo reconocimiento a mi trabajo. Estaba tranquila con eso, de vez en cuando hacía una nota, pero cuando llega algo así, que se pasa de órbita, pues no me interesa para nada.

–La fama no te interesa

–Pero no pienso que eso deba ser cuestionado o verse como algo negativo. Hay gente a la que le gusta, a mí me interesa otro camino, otra búsqueda y en eso estoy. Fue una experiencia que me abrió muchas puertas, entre ellas la de El ratón Pérez, y me quedo con eso. Pero quiero seguir. Pienso que Betty la fea ya fue.
 

Fuente: Periódico La Voz del Interior de Córdoba, Argentina y Cordoba.net

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