“Ahora soy una mujer desesperada” - 17 de diciembre de 2006


Ana María Orozco habla de su regreso a la pantalla latinoamericana

La actriz colombiana rompe el silencio de su carrera profesional luego del éxito internacional de Yo soy Betty, la fea. Integra el elenco de la cinta para niños El ratón Pérez. Además, rueda, junto con Ruddy Rodríguez, la versión hispana de la serie norteamericana Mujeres desesperadas. Vive en Argentina el final feliz de una vida de cuento de hadas.

Texto: Robert Arapé

La vida de Ana María Orozco parece estar inspirada en el cuento de El patito feo, escrito por Hans Christian Anderson. Durante su adolescencia, nadie la invitaba a bailar durante una fiesta escolar. No era el centro de atención de la clase, ni era el rostro más prometedor de su generación. En ese entonces, guardaba en secreto el sueño de convertirse en estrella.

Nacida en Santa Fe de Bogotá, el 4 de julio de 1973, comenzó su carrera televisiva de la mano de su padre, Luis Fernando Orozco, cuya trayectoria rebasa ya las tres décadas de trabajo histriónico. Ana María no comenzó interpretando a la protagonista de la historia de amores imposibles. Interpretaba personajes secundarios que enganchaban el corazón del público. Sus principales escenas no eran con el galán de la historia. Y no obstante, lograba que la crítica valorara sus actuaciones y se le abrieran otras puertas.

Un día recibió la bendición de una hada madrina. Llegó a sus manos un guión escrito por Fernando Gaitán, uno de los más prestigiosos escritores de telenovelas. Se trataba de una inteligente ejecutiva, “más fea que pegarle a la madre con el puño” como ha dicho el mismo escritor. La actriz tenía experiencia en el asunto de ser rechazada por un aspecto discordante y utilizó toda su fuerza para darle credibilidad a su actuación.

El éxito fue inmediato. Yo soy Betty, la fea se convirtió en un fenómeno masivo en los cinco continentes. Se comercializaron muñecas. Importantes productoras internacionales como Televisa, y la misma Salma Hayek, compraron los derechos de la historia para realizar versiones adaptadas a otros públicos.

Como Betty, como el Patito feo, Ana María vivió la hora de dejar atrás un vestuario insulso, una figura aburrida, y convertirse en una personalidad magnética, perseguida por la prensa y reconocida en todo el mundo.

Decir “no” a cualquier propuesta le resultó común y corriente. No obstante, antes de finalizar el año, la actriz colombiana hará su regreso en la pantalla grande: interpreta a Pilar en la película infantil El ratón Pérez. El personaje es una madre abnegada y profesional, y quien se cruzará en el camino de ese noble y leal ratón que coloca monedas bajo las almohadas de los niños que pierden sus dientes de leche.

“Es un drama que anima a los padres a volver a creer en las fantasías”, confesó la estrella de la televisión hispana.

Además, el 2007 la traerá a la pantalla chica. Ana María Orozco ya rueda en Argentina la versión hispana de la exitosa serie de la televisión estadounidense Mujeres desesperadas, acompañada con un elenco de altura y entre quienes se cuenta la actriz venezolana Ruddy Rodríguez.

Facetas la contactó en Argentina. Vía telefónica, expresó que su carrera artística continúa viento en popa. Tiene a mano los proyectos ambiciosos que su trayectoria demanda. Será la hora de verla vivir en el esplendor de un cisne. Su historia apenas comienza.

—¿Por qué aceptó el personaje de Susan, en la versión hispana de Mujeres desesperadas, después de sus reiteradas negativas a otros proyectos?

—La historia me encantó desde el principio. La serie siempre me fascinó, tanto por su drama como por su humor negro. Ahora tengo la oportunidad de interpretar a una mujer desesperada. Susan me pareció estupenda. Es muy humorística, con un grado de inocencia por la que a veces mete la pata.

—¿Espera que la serie sea igual de exitosa a la versión original?
—Como cada país realizará su versión, su efecto podrá ser distinto. En realidad, no puedo ver cómo será recibido por el público. Ésta es una serie que ya marcó el mercado de la televisión con su difusión original en los Estados Unidos. Y el hecho de que todos los demás países estén haciendo su propia versión, la hace ya otro fenómeno.

—¿Ruddy Rodríguez le resulta una buena compañera o una temible rival?
—Ruddy es una mujer muy divina. Ya nos conocíamos en la televisión colombiana. Somos excelentes compañeras.

—Érase una vez una fea... Así nació su fama. ¿Qué le debe a Betty?
—Ese personaje me abrió todas las puertas. Lo mejor de todo es que ocurrió a través de un personaje que rompió definitivamente esquemas. Así que fue una linda oportunidad interpretarlo. Hoy, simplemente, busco crecer como actriz.

—¿Ya cerró ese capítulo?
—La verdad, no extraño a Betty. Aunque sí puedo asegurar que quiero mucho a ese personaje. Ha formado parte de mi vida y evidentemente todavía es recordado. Tenía todas las características para que el público lo hiciera suyo. La verdad es que me siento muy contenta, pero esa experiencia ya pasó. En este momento estoy en otra búsqueda. Intento crecer en mi profesión y me he tomado tiempo para eso.

—¿Le ha perdido la pista a ese patito feo contemporáneo?
—No he seguido las otras versiones. No obstante, he conocido del éxito que han tenido. Me alegro por Fernando Gaitán, un escritor extraordinario. Betty es algo lejano. Ya hice lo mío. No puedo repasar los pasos que ya di. Lo entregué todo. No me resulta fácil ver la versión alemana. En cuanto a la versión mexicana, me dicen que la actriz es muy buena. Betty fue una sorpresa tan descomunal, que se nos salió a todos de las manos. Estoy feliz con su popularidad.

—¿Qué significa para usted, como madre y actriz, participar en la cinta El ratón Pérez?
—Me encantó la experiencia de poder trabajar en algo así tan sano y tan lindo dirigido a los niños y a la familia. La película tiene de todo: acción, humor y drama. Tiene, además, un mensaje muy lindo.

—¿Algo de la historia le recordó su propia infancia?
—Acepté porque me entusiasmó mucho que fuera la historia del ratoncito Pérez. De chica crecí, como casi todos en Latinoamérica, con la leyenda del ratón que coloca moneda debajo de la almohada de los niños que pierden sus dientes de leche y me gustó porque nunca se había hecho una película.

—¿Una historia mágica?
—Son muchas las madres que tienen que trabajar para alimentar a sus hijos. Un personaje como Pilar me pareció muy lindo. Confieso que en mis planes no estaba trabajar, así que cuando me dieron el guión accedí a leerlo poco convencida. Sin embargo, la historia me conmovió inmediatamente.

—¿Cómo fue interactuar con el dibujo?
—Fue muy divertido. Realmente, hubo muy pocas escenas donde me tocó interactuar con él, pero fue muy divertido imaginarlo. Todo estaba realizado en miniatura. Había un set para las animaciones tan bien hecho y era tan real que sorprendía a los actores.

—¿Su hija Lucrecia, fruto de su relación con el músico argentino Martín Quaglia, tuvo algo que ver con esa decisión?
—Tuvo mucho que ver. Me había alejado de la actuación para dedicarme exclusivamente a la maternidad. Cuando me convocaron para la película lo pensé porque mi niña era muy chiquita y no quería descuidarla un instante. Mis temores se disiparon porque la producción me proporcionó lo necesario para que me sintiera cómoda y muy cerca de mi pequeña. Esta película es como un regalo para mi hija Lucrecia. Volví a la actuación por mi hija.

—¿La ha transformado la maternidad?
—Ha sido una experiencia increíble. Y mi hija Lucrecia llena mi vida. Los niños son muy dependientes de sus madres y estoy entregada por entero a ella. A medida que la maternidad me vaya dando espacio iré retomando lentamente mi carrera. No quiero hacer mi trabajo a medias sino que quiero entregar todo.

—¿Argentina se adapta perfectamente a su personalidad?
—Soy una actriz que no se decide totalmente por el drama ni por la comedia. Voy esperando que las propuestas surjan y la profesión me sorprenda. La televisión argentina tiene productos de alto nivel, muy bien pensados, y yo siento una conexión enorme con este país. Es raro, pero me siento tan bien aquí que tengo la sensación de que ya estuve acá alguna vez.

Matrimonio
Orozco se alejó de los foros tras finalizar la segunda parte de Betty la fea, conoció a su marido en el 2003 en un bar de Nueva York, donde éste tocaba música en vivo. La pareja vivió un tiempo en Colombia y en la Gran Manzana, y posteriormente se trasladó a Buenos Aires. El 11 de julio del año pasado la pareja recibió a su primogénita, Lucrecia, quien por supuesto, ocupó primera fila en la boda.

La unión se caracterizó por su tono informal, con ambos novios vistiendo cómoda y casualmente. Ella, de vestido blanco ligero y pañuelo celeste al cuello, y él, de camisa y pantalón. La unión tuvo como testigos a dos amigos de Quaglia, más su familia y otros amigos. Los grandes ausentes fueron los padres de la actriz. La pareja reside hoy en Argentina, donde la actriz ha cuidado su físico.

En la fama
La telenovela Yo soy Betty, la fea cambió para siempre la vida de Ana María Orozco. Allí interpretó a una inteligente mujer de negocios, sin la belleza física necesaria para conquistar el corazón de su jefe.

La historia se desarrolló con humor y variados conflictos, en las oficinas de Eco moda. Allí, el cuartel de las feas, donde Betty era la líder, logró imponer los verdaderos valores del corazón humano.

Roedor
-La historia del Ratón Pérez se remonta a España, en el año 1870, cuando el sacerdote Luis Coloma escribe un cuento acerca de un ratoncito que coloca monedas bajo las almohadas de los niños que van perdiendo sus dientes de leche. La obra se publica por primera vez en 1911, y, desde esa fecha, el mito del roedor se extendió desde España por los cinco continentes.

Desesperada
-La producción de Mujeres desesperadas promete ser uno de los grandes proyectos del canal RCN para este año. El proyecto colombiano forma parte de una gran negociación que Buena Vista International Television Latin America (distribuidora de Disney) hizo también con Argentina y Brasil y que se convierte en un nuevo modelo de negocios.

-El proyecto consiste en montar toda la escenografía de la serie en Argentina, donde PolKa Producciones se encargará de la parte técnica, pero cada país que participa pondrá sus actores, guionistas y musicalización, entre otros. Así se le imprimirá el toque local a cada una de sus versiones.
 

Fuente: Revista Facetas del periódico Panodi de Venezuela

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