Su rol principal en "Yo soy Betty
la Fea", la ha llenado de entusiastas y generosos comentarios sobre su
carrera. Histriónica y versátil, reconoce que no la ha afectado en nada
encarnar a diario a una mujer fea, y que asiste invulnerable al desfile de
mujeres bellas que la acompañan en el reparto. Nos recibió en el set de
filmación de "Betty la fea" en los estudios de RCN, en Bogotá. -Y si es tan
tímida ¿cómo se plantó en el escenario? ¿O el suyo es el típico caso de los
tímidos que se esconden bajo sus personajes?
-Sí, tras un personaje puedo escudarme, sacar otras cosas. Me pasa que cuando doy una entrevista de Betty me va muy bien y hablo y me expreso, y ya cuando me toca Ana María me vuelvo un nudo. Infortunadamente por eso me mal interpretan a veces y dicen que soy creída, antipática, que no doy buenas entrevistas. Pero la verdad es que soy retímida, soy de las que me pongo roja cuando me saludan. Lo cierto es que me siento más cómoda tras un personaje , además que no me gusta hablar de mi vida privada, soy muy reservada, pero también creo que me encontré con lo mío, actuar me fascina. -¿Tímida y actriz? Parece una mezcla bien extraña. -(Se ríe, y la risa no es la de Betty, es una carcajada bonita) ¡Sí¡ son polos opuestos, y obviamente, chocan. Pero también es un reto interesante. Ser tímida y actriz a la vez es motivante. -¿Le gustaría hacer cine? -Sí, pero lamentablemente no depende sólo de uno, depende de si te llaman, pero me encantaría hacer cine. -¿En qué ciclo de su carrera se encuentra? -He tenido varias etapas. En la adolescencia mi experiencia en televisión era casi un poco como jugando, participaba en programas infantiles, no era nada serio aunque ahora me doy cuenta finalmente que actuar es jugar, es divertirse siempre. Después de la "Potra Zaina" he tenido muchos procesos. Momentos también en que ya he querido tirar la toalla, pensando que no sirvo para esto. Pero tampoco es que quiero dejarlo, mi carrera ha sido muy luchada, he hecho muchos casting, he trabajado mucho para ocupar el lugar que tengo. El cansancio me viene más por ese mundo paralelo que hay más allá de actuar y que es el mundo de la farándula , y el aparato que a uno la rodea y que no sé manejarlo, y que tampoco me interesa, entonces muchas veces me cuestiono si vale la pena seguir y sacrificar tantas cosas, pero igual me quedo porque adoro actuar. Verónica (Perro amor) y Betty son dos personajes muy divertidos y que he gozado con el alma. Eso hace que me reivindique con mi carrera, y muy a pesar de lo que diga la prensa yo estoy sólo concentrada en mi trabajo y me mantengo en evolución. -¿Esa evolución la siente por talento o también ha influido su belleza? -No necesariamente, digamos que a mí me pasa un poco lo de Betty. Acá en Colombia hay mucha gente talentosa y muchas mujeres hermosas. Siempre ha habido preferencia por las monas, esas mujeres físicamente súper atractivas. Es más creo que en toda América Latina ha habido siempre un estereotipo que no es el nuestro, una belleza idealizada. Entonces como a Betty, tampoco para mí ha sido tan fácil, tampoco nunca he explotado esa parte de mí. Nunca he posado en traje de baño. Nunca me ha interesado y sé también que por eso mi carrera ha sido tan luchada. Nunca me he querido ir por ese camino. -¿Se lo han propuesto? -En este trabajo hay de todo tipo de propuestas y a uno le corresponde aceptar o no. De todas maneras en la televisión no es idóneo. Y menos para las telenovelas que se dan en horario abierto para todo público. Pienso en todo caso que para mí es más satisfactorio, he logrado un cierto respeto por mi trabajo, más allá de si soy fea o bonita . Ahora estoy en un rol de fea, y recuerdo que cuando empezó la novela la gente se preguntaba ¿quién es esa actriz? Entonces mi carrera ya no depende del factor belleza sino de mi talento. -Se percibe inseguridad en usted en este plano, y llama la atención porque posee todos los requisitos para no serlo. -Pasa que a mí no me gusta comerme ningún cuento. No creo en el cuento puramente de la belleza para sostenerse, ni de la fama, ni del éxito. Nada. Y no quiero caer en eso. Me cuestiono todo sí, pero trato de llevar una vida súper tranquila , alejada completamente de las luces, descontaminada, y no soy nada conflictiva. Más bien vivo el momento, lo aprovecho al máximo y no estoy pendiente de ver si logré o no éxito. Además no me doy ni cuenta . Sobre el éxito de Betty, por ejemplo, yo veo que la gente habla y habla , y sale en todas las revistas y diarios, mientras tanto yo que me la paso aquí en el canal trabajando trece horas diarias, todos los días de la semana, ni cuenta me doy de nada. Entonces cuando tengo un ratito libre lo estimo tan mío que prefiero evadirme y dedicarme a otras cosas. Mi padre, Luis Fernando Orozco, es actor de teatro y pionero en televisión, yo crecí en este ambiente, yo sé como es y nunca me ha deslumbrado la fama, ni si me reconocen en la calle o no, a mí sólo me interesa ser una buena actriz. -¿La reconocen en la calle? Sí, pero yo no me hago cargo de la fama. Nunca estoy pendiente de nada, pero sí me doy cuenta muchas veces que la gente espera verme como una estrella rutilante, sonriente, glamorosa. A veces la gente me dice en mi cara:. ¡ay¡ pero mírela, si es una flaca, si es no sé qué, si es común y corriente. -¿Cómo la afecta el rebote de esas miradas, no la deprime? -Sí, pero me deprime más el hecho que la prensa acá en Colombia me ha dado fama de antipática, creída, sólo porque no hablo de mi vida privada. Ha habido mucha presión de los medios de comunicación, pero yo simplemente pienso que es una cosa que no tiene nada que ver con mi trabajo. Es una cuestión de ellos, una situación de la que no me veo beneficiada en nada. Entonces me parece irresponsable que haya algunos periodistas que hablen de la vida de uno tan a la ligera. Hace unos días atrás fui al supermercado y una señora empezó a señalarme mientras gritaba: ella es una pedante, una creída, una pesada, una arrogante. El caso era que ese día había salido en la prensa que yo era la actriz más arrogante de la televisión. Era la opinión de unos periodistas con quienes no me llevo bien. Eso duele mucho. -¿Pero hay algo de ello, se ha vuelto acaso arrogante? -No para nada. Nunca me he creído nada. Siempre me he sentido una trabajadora común, que ha luchado mucho. A la prensa le disgusta que yo no me preste para jugar el papel que ellos quisieran, que no sea el producto que la farándula quisiera tener, la máquina de hacer dinero. Eso no lo van a conseguir conmigo porque a mí no me gusta. -¿Cómo ha impactado su vida caracterizar a diario, durante un año, a una mujer fea? -No pues es muy divertido. Yo nunca me he sentido mal, ni rara, inclusive actualmente me maquillo sola para ir concentrándome hasta entrar al set. Me gusta doblarme sola mi flequillo para atrás, me coloco mis frenillos, que ya ni los siento y que al principio me resultaban tan incómodos. Dibujo mis cejas, el bigote. Al cabo de unos veinte minutos ya estoy lista. Ni pienso siquiera que mi personaje es una mujer fea, quizás no podría transmitirlo con naturalidad, pero hay que ver que Betty es una mujer que no sólo es fea, sino que también tiene valores. ¿Si usted no hubiera sido bella hubiera podido interpretar a Betty la fea? -Es un rol, y ser actriz es lo que me alimenta el alma. Ciertamente que hubiera podido. -¿Cuáles fueron sus desafíos para interpretar este personaje? -Que la gente la quisiera y pasarlo bien. Lo más importante ha sido que me mantengo abierta de todo corazón al personaje. Acá en RCN hubo inclusive mucho miedo de lanzar una novela con una protagonista principal que fuera fea, pero yo tuve siempre un buen feeling con el libreto. -¿Cómo fue elegida usted para interpretar a Betty? - Fue muy difícil. Me pasó también como a Betty, para conseguir el trabajo me tocó hacer muchas pruebas, competí con muchas actrices muy lindas y muy talentosas. Fue difícil porque además venía de "Perro amor" donde habíamos participado los mismos actores: Julián Arango y Jorge Enrique Abello, y ellos ya estaban contratados. Así que había mucha inseguridad. Me hicieron pruebas de fea y de linda, porque inicialmente Betty en algún momento de la historia iba a cambiar, aunque creo que ahora no va a pasar nunca. No sé. Entonces la prueba de linda fue la más difícil porque aquí hay mujeres bellísimas. Pero finalmente como siempre, lo que es de uno no se lo quita nadie. -¿En la telenovela, Beatriz Pinzón defiende qué valores? -La verdad, la honestidad. Nunca deja de ser un ser humano límpido. Aunque claro ha tenido sus tentaciones, es normal, por más fea que sea no quiere decir que sea una buena boba, sin embargo es una mujer diáfana, de espíritu generoso. Una mujer leal, fea, pero con el alma linda. -Sí pero, muchos creen que para que Armando se fije en Betty ésta deberá tener una transformación a mujer bonita. - Eso lo tiene ya muy claro Fernando Gaitán, yo pienso que lo que ella logre debiera lograrlo de fea. Es una sorpresa y tal vez me esté adelantando mucho porque no sé donde irá la novela en Ecuador, pero la idea es reivindicar a las feas. -Lo que todos esperan es que finalmente Armando ame a Betty. -Betty muestra valores que realmente lo enamoran. Armando puede tener las mujeres más hermosas, las que quiera, pero hay que ver por qué se enamora de verdad de Betty. -¿Cómo es su relación con Jorge Enrique Abello? -Muy buena. Somos muy amigos, ya habíamos trabajado juntos. El es muy divertido, muy noble, colaborador. Nos divertimos mucho. -¿Y con el resto del elenco? -Es extraordinaria, somos un equipo de trabajo enteramente afiatado. -¿Quiénes se reflejan en esta trama? -Todos un poco. Ese aire de cotidianeidad, tan espontáneo, tan bien creado por Fernando Gaitán, y tan bien manejado por Mario Riberos, hace que todas las personas se sientan un poco identificadas con algún personaje. La novela es muy realista, muy contemporánea, y tiene un gran sentido del humor. Pienso que el drama del novelón ya cansó. La gente quiere ver estas cosas. Muchas veces las personas en la calle me agradecen que las haga olvidar por momentos nuestros dramas internos de país. -¿Qué le ha parecido el éxito desbordante de esta novela, eran estas sus expectativas? -No. Tenía sí un buen feeling. Tenía seguridad que nos iría bien pero no podía imaginar que el éxito tendría estas dimensiones. -Betty esta enamorada de Armado, un imposible en su vida ¿Ha vivido usted una situación como el de su personaje? -Sí, sobretodo en la época del colegio en que uno tiene esos amores platónicos. Creo que nos ha pasado a todos en la vida. -¿Cómo le ha ido en el amor? -Me he dado golpes. Soy muy idealista y por eso me he dado duro. Pero me encanta dar amor. No me cierro para nada al sentimiento, me parece que es lo más maravilloso que existe en la vida y creo totalmente en la vida en pareja. Como compañeros, como equipo. -¿Actualmente usted tiene otra pareja? -La prensa me tiene muy harta metiéndose en mi privacidad e inventándome de todo. Como mi ex esposo también es actor entonces la prensa se ha metido mucho con nosotros. Se ha especulado mucho, pero nunca he hablado nada. Creo en el amor, pero también es normal que mucha gente se separe, que muchas relaciones no funcionen. Entonces pienso que lo que me pasó a mí no tiene nada de anormal. -Usted y Julián Arango se conocieron y casaron mientras filmaban "Perro Amor" ¿cómo viven ahora la cotidianeidad del trabajo? -Seguimos siendo muy amigos. No tenemos ningún inconveniente. Además Julián es un gran profesional. -¿En qué tipo de familia cree usted? -Creo en la opción de formar y elegir libremente la familia en la que uno quiere estar. La familia se encuentra cuando uno encuentra seres que te aman incondicionalmente. Cada uno busca el lugar donde es acogido y donde se es amado y ahí está la familia de uno. -¿Se siente sola? -Nunca me siento sola. Me gusta mucho ir al cine, ir por ahí a comer rico, ir a bailar. Durante un tiempo largo me dediqué mucho a leer literatura esotérica, astrología, antropología, y esos conocimientos me han aportado mucha paz . -¿Qué esperaba encontrar entre esa literatura? -Estaba en una búsqueda espiritual. Recorrí algunas religiones para conocerlas, quise buscar verdades, finalmente encontré que todas enseñan lo mismo: uno debe ser fiel a uno mismo, la felicidad está en el interior de cada uno de nosotros. -¿Le interesa llevar una vida distinta? -Me atrae llevar una vida espiritual. Soy intuitiva y he aprendido a bajarle el nivel a las situaciones y ahora sé que nada es tan terrible como se cree. -¿Cómo ha marcado su vida ser hija de padres separados? -Pienso que es peor para los hijos crecer en un hogar inarmónico. Mis padres se separaron cuando yo era muy niña, pero todos mantenemos una relación muy buena. Tengo dos hermanas y las tres somos buenas amigas. Mi madre se casó nuevamente y vive en Rusia, y con mi padre me veo frecuentemente. Aprendí a conocerlos por separado y de una forma más intensa. En el tiempo he sabido rescatar lo mejor de cada uno. -¿Usted se volvería a casar? -Creo en el amor y claro quisiera volverme a casar algún día. -¿Aparte de la prensa, a qué más le teme? -A quienes son deshonestos, a quienes no son consecuentes con lo que dicen. Este tipo de comportamiento me deja a veces totalmente fuera de base porque yo creo en la verdad y en la palabra de las personas, pero normalmente me decepciono porque veo que la gente no cumple con lo que dice. Yo soy súper abierta con mis amigos, me divierto con las cosas más simples, y necesito a las personas y los afectos verdaderos. -¿En ese aspecto, está más contenta ahora que antes? -Sí, mucho más. La espiritualidad con la que llevo mi vida actualmente me ha restado muchos miedos, tengo menos miedo a perder
-¿Y a exponerse, por ejemplo, a sufrir? -¿Y por qué uno va a sufrir? Fuente : Revista Cosas de Ecuador Regresar a Entrevistas
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