Lunes 22 de enero de 2001
El juego de las diferencias

QUIEN Y COMO ES ANA MARIA OROZCO, LA PROTAGONISTA DE LA TELENOVELA DE TELEFE YO SOY BETTY, LA FEA
 
La actriz colombiana cuenta que, de chica, se burlaban de ella. Hoy vive la fama de una protagonista atípica para una telenovela: ser fea. Los secretos que la convirtieron en suceso.
 
NORA SÁNCHEZ. Enviada especial en BOGOTA
Beatriz Pinzón, alias Betty, es la antiheroína de telenovela. Tiene bigotes, usa ortodoncia, unos anteojos enormes y un flequillo espantoso. Se ríe en forma grotesca y es torpe. Semejante esperpento es el personaje central de la novela que, en Colombia, se convirtió en una verdadera pasión nacional: Yo soy Betty, la fea (que aquí en la Argentina emite Telefé, de lunes a viernes a las 20). Todos los días, a las nueve de la noche, los colombianos detienen su actividad para sintonizar la cadena RCN de televisión y sufrir y reír con las peripecias de Betty. O, a las nueve y media, las escuchan por la radio FM Mega.

Betty es una economista de 27 años que, a pesar de su inteligencia y capacidad, no consigue trabajo por su extremada fealdad. Hasta que, finalmente, es admitida como secretaria de Eco Moda, una empresa de diseño de ropa donde conoce y (obviamente) se enamora del presidente, Armando Mendoza (Jorge Enrique Abello). La encargada de darle vida a esta criatura es Ana María Orozco, que por este papel fue elegida como la mejor actriz de TV de su país por el 80 por ciento de los lectores del prestigioso diario El Tiempo.

Lo primero que impresiona al verla llegar a los estudios de la RCN en Bogotá, a cara lavada y vestida con pantalón y camisa de jean, es que Ana María Orozco... no es fea. Tampoco tiene una belleza convencional. Mientras que la maquilladora se encarga de "arruinarle" la cara, ella asegura: "No me afecta en lo absoluto interpretar a una mujer fea. Creo que esto le ha preocupado más al ego de la gente que al mío. Yo ante todo soy actriz y tengo una carrera de diez años en la que he hecho personajes de todo tipo. Además, es más fácil hacer un personaje que no se parece a uno que algo más cercano".

- ¿Te identificás con alguna característica de Betty?

- Sí, con algunas situaciones por las que ella ha pasado. En cierto modo, yo también viví la historia del patito feo cuando iba al colegio. A mucha gente le pasa lo mismo y por eso se identifica tanto con el personaje.

- ¿Por qué te sentías un patito feo?
- Porque era muy delicada y siempre se burlaban. Me acomplejaba ser tan delgada, no me gustaban ni mis piernas ni mis pies. Nunca me sentí una mujer linda ni mucho menos, pero ahora soy totalmente orgullosa de ser flaca.

- ¿Esta novela modificó tu manera de pensar con respecto a qué es bello y qué no?

- No, yo siempre lo he tenido muy claro. Para mí la belleza es algo muy subjetivo y me gusta descubrirla más allá del estereotipo o de los parámetros que nos han impuesto. Pienso que ha sido muy positivo que la novela cuestione esos parámetros.

- ¿Qué cosas le agregaste al personaje, al margen del guión?

- El frenillo, el peinado, la ropa. También le aporté elementos de actitud, como la voz, la risa y la forma de caminar. Todo con la supervisión del director, de maquillaje y de Fernando Gaitán, el libretista.

- ¿Cómo reaccionó la gente con Betty?
- Por lo general, la gente se conmueve mucho con ella y siempre recibo mucho cariño y ternura. Sonríen cuando me ven, sobre todos los niños, que se mueren con Betty. Yo creo que a ellos les fascina porque la ven como una muñeca.


- Al protagonizar esta telenovela ¿cómo cambió tu vida?

- Mi popularidad creció muchísimo y yo a eso no lo entiendo ni sé cómo manejarlo porque nunca fue mi meta. Mi papá es actor (Luis Fernando Orozco) y para mí siempre fue muy familiar que me reconocieran en la calle. Pero con Betty fue muy fuerte y ahora la fama es agobiante.

- ¿Qué es lo que te molesta de la fama?
- Es difícil decir que me molesta porque el reconocimiento también es algo que busca el actor, y es hermosísimo saber que la gente aprueba lo que haces. Lo que pasa es que acá uno es famoso sólo por ser muy visto, no importa si es buen o mal actor. A mí me interesa que me reconozcan por mi trabajo, pero la fama, la farándula y los chismes no me gustan. Desafortunadamente mucha gente vive de eso y una termina siendo la víctima de ese negocio.

A pesar de lo querido que es su personaje, Orozco es algo polémica en su país. Su separación de Julián Arango, el actor que interpreta al modisto gay de Yo soy Betty, la fea, ocupó varias páginas de las revistas del corazón. Y la prensa no ve con buenos ojos su relación con el fotógrafo Pedro Franco quien, dicho sea de paso, es el autor de parte de las fotos que ilustran esta nota. Inclusive, hay quienes deslizan que la personalidad de Ana María cambió mucho desde que sale con Franco. Que el éxito se le subió a la cabeza y que está cada vez más difícil de tratar.

- ¿Es cierto que tienes una relación conflictiva con la prensa?
- Sí, pero no con toda la prensa. Hay algunos medios un poco acosadores que han inventado cosas y eso es doloroso. Cuando un actor es exitoso, es muy fácil decir que se volvió estrellita y eso da muchos argumentos para mucha gente. La polémica empezó porque no quiero hablar de mi vida privada. Yo no tengo ningún misterio ni nada que esconder, pero hay cosas que no me interesa que sepa todo Colombia. Mucha gente no lo entendió y se metió, lo que me costó lágrimas.

- ¿Qué más te costó este éxito?
-Estoy muy estresada. Sufro de insomnio y gastritis. Mi sistema nervioso se afecta mucho y me pongo muy susceptible. A veces llego a mi casa y lloro de cansancio. Mi cuerpo está cansado y también mi parte emocional.

- ¿Cómo haces para relajarte?

- Recurro a la filosofía oriental, a la acupuntura, el yoga, esencias florales, valeriana. Eso ayuda un poquito, pero manejar el stress es una cosa muy difícil.

- ¿Qué haces en tus tiempos libres?
- Tengo poco tiempo para mí y ahora lo valoro mucho más. No hago nada del otro mundo, simplemente soy feliz en mi casa cocinando, tomando el café por la mañana, leyendo el periódico, estando con mis gatos Don Fidel Arizabaleta y Encantado de Conocerte. También me gusta dibujar y me encanta el arte. De hecho, yo quería estudiar bellas artes, pero el destino me encaminó por acá.

- Las grabaciones de la novela terminan el 20 de febrero. ¿Qué piensas hacer después?
- Llevo un año y medio grabando y el plan inmediato apenas se acabe la novela es descansar. Después, me fascinaría hacer cine. Sueño con verme algún día en pantalla gigante. A mí me gusta mucho la televisión, es un medio que tiene mucho poder y responsabilidad, pero hay factores que hacen que un actor de TV pierda su camino, que es actuar y gozar haciendo un personaje.

- ¿Cuáles son esos factores?

- Ese mundo paralelo de la farándula, que es muy fuerte en televisión y que hace que uno se disperse. En el cine también hay algo de eso, pero por lo menos una película se rueda en tres o cuatro meses y la puedes disfrutar más. En una novela uno está un año o un año y medio grabando.

- ¿Cómo te gustaría que termine la novela?
- De verdad, no he pensado en eso. Confío plenamente en Fernando Gaitán y sé que el final que le dé será el correcto.
 
Fuente : Periódico El Clarín de Argentina Regresar a Entrevistas