- Siempre me interesó el trabajo de Mapa, mucho más que el de cualquier otro grupo. Me dije: “el día que haga teatro me gustaría hacerlo con ellos”. Pasé mucho tiempo haciendo televisión y, curiosamente, Heidi Adherhalden me llamó el año pasado para Muelle Oeste. Acepté sin pensarlo dos veces. Estaba terminando grabación de Ecomoda y me tocó combinar ambos trabajos, pero afortunadamente llegué a buenas manos y estoy muy contenta. - Fue un trabajo muy distinto tanto por técnica como por personajes a Betty. - Totalmente. Es un trabajo no naturalista, menos realista. Uno no se puede instalar en el texto. Fue interpretar lo que estaba diciendo, porque ya el texto lo dice todo. Es un reto enorme, muy difícil, pero quise asumirlo, arriesgarme porque sabía que estaba en buenas manos: confié plenamente. - Tu personaje exigía un gran esfuerzo físico. - Totalmente. Por suerte tengo un buen entrenamiento físico. Hago yoga y bailo y eso me ayudó con el personaje porque exige un estado muy bueno y una flexibilidad con el cuerpo especial para hacer estos movimientos creíbles. - ¿Es difícil trabajar con un elenco que cambia según las exigencias de las obras, que no es estable? - Para mí fue familiar, porque he trabajado así toda mi vida en televisión. Me costaría estar con el mismo grupo siempre. Me imagino que se crece muchísimo, pero la convivencia también puede afectar. - Da la impresión que siempre estás persiguiendo retos. Primero, al ser hija de una de las leyendas de la televisión colombiana, hiciste telenovelas; y luego, cuado alcanzaste la fama, te dedicaste al teatro, ¿es así? - No pensé en eso. Hace bastante que terminé las grabaciones de Betty... y lo veo como lejano. Ahora estuvimos en México con esta misma obra y nadie me reconoció. Allí la novela fue muy exitosa, la pasaron como tres veces, pero como que yo iba a otra cosa. Acá me sorprendió. No esperaba todo esto, pero ya pasó todo el momento de fama. Nunca vine con una pretensión de decir Yo soy Betty, vine como parte de Mapa Teatro. - Pero a veces la fama te persigue... - Exacto, pero quiero asumir lo que soy y lo que estoy viviendo en este momento, ser consecuente con ello. - ¿Lo hubieras disfrutado más, con menos exposición a los medios? - No se trata de eso. Afortunadamente ya pasó el clímax de la fama y ha sido mucho más relajado. Acá la gente es muy querida y me he sentido bien. - Hubo un momento en el que fuiste el centro de atención de Colombia. - No me quiero acordar porque ya hablé demasiado de todo eso. Simplemente y de verdad, nunca he pretendido más de lo que ahora tengo. Hice ese personaje y pasaron muchas cosas a su alrededor, incluso hubo muñecas; pero no tenía que ver con lo que yo estaba haciendo. Eran cosas para la empresa. Para mí, como actriz, nada. Seguí haciendo mi personaje y se acabó. - Miguel Varoni decía que necesitaba diferenciarse de Pedro el escamoso, ¿Te pasó lo mismo con Betty? - Puede pasar, sobre todo en este tipo de personajes tan fuertes a los que la gente quiere tanto. Claro que es difícil. Hubo un momento en que quise decirle a la gente yo no soy Betty, ella es sólo un personaje, pero es un proceso que se vive y cuando pasa, la gente va entendiendo. - ¿Qué significó comenzar en el teatro con una obra de Koltès? - Todo un aprendizaje, la vida completa. Apenas estoy conociéndolo, entendiéndolo. A Colombia no llegan muchos de sus textos, hay que rastrearlo, te los prestan, los fotocopias y así puedes conocerlo cada vez más. He aprendido mucho de él a través de Rolf y Heidi Abderhalden, que son expertos. - ¿Tuviste que cambiar tu escuela de actuación para poder interpretarlo? - No he tenido una escuela como tal. Mi padre es actor, he aprendido muchas cosas de él, pero fue intuitivamente, sobre la marcha, recogiendo cosas en el camino, pero sin casarme con alguna técnica ni nada. Pienso mucho más en fluir, ser abierta. Me guío por la intuición. - ¿Qué planes tienes para el futuro? - Seguir trabajando con Mapa Teatro y de pronto montar otra obra con ellos, y ya. Ahora estoy muy interesada en el presente. No pienso mucho en el futuro. - ¿Tampoco piensas en la televisión? - Por ahora la televisión no está en mis planes. Una nunca puede decir nunca más, pero me interesa más este camino, el del teatro. - ¿Tiene algo que ver con la supuesta mexicanización de la televisión colombiana? - Pasa que ha habido
coproducciones con cadenas de Estados Unidos y eso ha hecho que se vuelva a
la telenovela tradicional, pero no son todas. Espero que siga habiendo
telenovelas novedosas y arriesgadas, así no sean tantas.
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